Un lugar en ningún lado y con un nombre inmenso.
Hernán Suárez Hurevich

No hay mapas inocentes. No aparecer en un mapa es una forma de violencia simbólica, pero también una oportunidad. Es un punto ciego desde donde florece lo subalternizado: lo no cartografiado es el territorio posible. Por ello el mapeo es un ejercicio de rebeldía y autodeterminación: Mapear es resistir, es desafiar la invisibilidad impuesta.


Al momento de escribir este artículo no pude encontrar un mapa o plano que diera cuenta de dónde queda (y dónde no) Villa Garibaldi. Toda imagen de internet descree de sus contornos. Entonces, ¿cómo escribir sobre un lugar en ningún lado?

Una gran ciudad presunta1

El desafío que propongo aquí es imaginar cartografías, capas de mundos, donde las narrativas sean tan plurales que no necesitemos entrar en conflicto al evocar diferentes historias de fundación. (…) Esas narrativas son presentes que se nos ofrecen continuamente, y son tan hermosas que dan sentido a las experiencias singulares de cada pueblo en los diferentes contextos de experiencia de vida en el planeta. Ailton Krenak, Futuro Ancestral (2024).

Etimológicamente la concepción del mapa es tanto un arreglo de cosas como una representación de la superficie de la tierra. La violencia del estado en la cartografía ayuda a definir qué o quién existe y en qué orden. Los mapas significan así colonización psíquica y control conceptual, involucrando tanto un paradigma cognitivo y también unos significados prácticos de administración política. Mark Neocleus, Aislado. Sobre la violencia y la cartografía (2003).

Tal vez no se trate de buscar en los mapas, o no solo en los mapas. Tal vez se trate de nombrarlo lo suficiente. Porque hay territorios que primero existen en la lengua antes que en los pies: emergen de la memoria colectiva, se delimitan en el andar con otrxs, se reclaman con la terquedad de quienes prefieren inventar otro mundo antes que rendirse al que ya está inventado.

Quizás escribir sea, entonces, el primer paso para un mapeo posible: un gesto que nombra, que traza, que establece la existencia de lo negado.

Al observar el mapa de la Ciudad de La Plata y sus delegaciones, una primera mirada nos devuelve, a esta altura, una obviedad: el espacio convertido en mercancía. Una cartografía de lo rentable que apiña al norte del casco fundacional casi al doble de los centros comunales del sur. La estructura social tiene su imagen en la estructura espacial de la ciudad2, y la gramática territorial de la ciudad exalta el valor de cambio. El sur es sur en todos lados: es el sur global.

Imagen del partido de la plata que actualmente figura en Wikipedia. Es del año 2016 e incluye sólo 16 de las 24 delegaciones que tiene la Ciudad de La Plata en la actualidad.

Quise dar con el lugar del no lugar, y al hacerlo, empecé a ver el rastro de una ausencia más vasta. Porque no era solo Villa Garibaldi la que se escurría de la mirada oficial: también El Rincón, Los Porteños, Villa Castells, Savoia y Colonia Urquiza. Seis localidades: cuatro creadas en 20163 y dos en 20214. Cinco ubicadas al norte del casco, una al sur: Villa Garibaldi.

Una constelación entera de barrios que orbitan fuera del trazado oficial, como si su existencia fuera parte de un rumor o un mito. Una geografía paralela hecha de nombres que persisten aunque nadie los nombre: un tipo de olvido más parecido a una política pública que a un accidente.

El territorio es el cuerpo colectivizado de una comunidad. Es la plataforma que tiene un pueblo desde donde puede hacerse a sí mismo. Es memoria para habitar el futuro. Que no es objeto: es un sujeto vivo, cargado de símbolos, de sentidos, de significados. Cualquier omisión, cualquier desprecio, cualquier invisibilización es una forma de despojo, una afrenta a su identidad y a la de quienes lo habitan. 

Lo que no se mapea termina asociado a un vacío que justifica el despojo.

Por ello, mapear es una forma de escucha. Lo que emerge no es solo una geografía: es la la posibilidad de enunciarse en relación a otros, ser con otros. La identidad de nuestros territorios se constituye también en el vínculo con lo que lo rodea, en el intercambio, en la historia compartida con otras periferias. Al visibilizarlos, aparece también otra ciudad. Una ciudad que todavía no se animó a nombrarlos y espera también ser dicha.

Gobernar es poblar

“El hombre que, volviéndose cosmopolita, adopta la humanidad como patria  y va a ofrecer su espada y su sangre a todo pueblo que lucha contra la tiranía  es más que un soldado: es un héroe”. Giuseppe Garibaldi.

Villa Garibaldi es la localidad platense más al sur del casco urbano5. Ha sido fundada una vez: el 15 de abril de 1888. Sin embargo, cuenta con una profusa historia de avances y retrocesos. 

Por lo excepcional y ambicioso del proyecto, representó en su tiempo un hito cultural capaz de eclipsar incluso a la propia capital de la provincia de Buenos Aires. La Plata, esa utopía científica salida de las páginas de Julio Verne, fue trazada sobre la llanura en 1882 como una ciudad modelo, símbolo de modernidad y racionalidad, materialización concreta de la visión de Dardo Rocha.

La fundación de La Plata no fue un hecho aislado, sino expresión de una época signada por el entusiasmo del progreso. En nuestro país, la Generación del 80 encarnó ese espíritu. Influenciados por el pensamiento positivista, sus políticas se fundaban en el lema “Orden y progreso”, donde el desarrollo se identificaba con el crecimiento económico, la modernización y el disciplinamiento social. 

En términos ideológicos, la Generación del 80 se consideraba heredera de la Generación del 376. Muchos de sus dirigentes descendían de figuras destacadas del período rosista, pero adoptaban como propios los postulados formulados por aquellos intelectuales liberales. Entre ellos, destacaban: el principio de “gobernar es poblar” de Juan Bautista Alberdi, del cual también absorbieron varios de sus prejuicios culturales y raciales; el rechazo de las tradiciones que subordinaban al país al antiguo régimen, según Esteban Echeverría; y, especialmente, la idea de una lucha histórica entre civilización y barbarie, promovida por Domingo Faustino Sarmiento.

En este sentido, se dio a la creación de una sociedad político-literaria cuyo propósito era concentrar a la “juventud argentina” dentro de un movimiento dedicado a la regeneración social, cultural y política de la nación argentina. La “Asociación de la Joven Argentina”, representaba la adaptación argentina del modelo desarrollado por Giuseppe Mazzini: la “Giovine Italia”7.

La inmigración europea se convirtió en una política clave del proyecto de construcción nacional: no solo como motor económico, sino también como estrategia de transformación social. En este marco, La Plata nació como una ciudad de inmigrantes. El censo de 1884, apenas dos años después de su fundación, revelaba que el 78 % de sus 10.407 habitantes eran extranjeros, y casi la mitad de ellos, italianos. Este dato no pasó desapercibido para Eugenio Sicardi, terrateniente y vecino de la zona, quien —junto al desarrollador Emilio Morales Gauna y otros socios— ideó un proyecto ambicioso: una “Pequeña Italia” en las afueras de la ciudad. Un refugio pensado para seducir a aquellos inmigrantes que, habiendo levantado los cimientos de la flamante capital, anhelaban un lugar donde reconstruir, a su modo, la nostalgia de su tierra lejana.

Fue así como, en honor a Giuseppe Garibaldi, héroe de la unificación de Italia y figura clave en la historia del país, decidieron llamar Villa Garibaldi a esta nueva localidad. Garibaldi representaba para los inmigrantes italianos, no sólo un símbolo de lucha y libertad, sino también la esperanza de una patria unificada y moderna. De este modo, la localidad se convertía en un refugio territorial, y, al mismo tiempo, en un homenaje a la memoria de un hombre que, aunque ya ausente, seguía inspirando a los que llegaban buscando un nuevo hogar en tierras argentinas.

Vocero de la República conservadora de la Generación del 80, el periódico La Prensa, dirigido por José C. Paz8 destacaba en sus páginas:

La Villa no tiene más de 45 días de existencia, es verdaderamente una creación yankee. Hay allí una capilla de madera con dos torres, cuyas campanas se echaban al vuelo cuando la concurrencia llegaba, un teatro con su proscenio y correspondientes palcos, casa municipal, con local para la policía y demás autoridades, cinco almacenes, dos barberías, dos carnicerías, una imprenta, un hotel, una herrería y un corralón de madera … A los pies del monumento se sirvió un asado con cuero, donde asistieron la mayoría de residentes italianos, haciéndose nuevos anuncios como la apertura de una escuela”.

El creador del monumento a Garibaldi fue Abraham Giovanola9, el artista detrás del Monumento Alla Fratellanza(1917) (monumento a la hermandad), popularmente conocido como “El águila de Plaza Italia”. Giovanola dispuso la estatua de Garibaldi sobre un amplio pedestal de mampostería junto a una fuente de agua, cerca de la primera capilla de la localidad.

Antes y después: Izquierda: monumento a Garibaldi a días de su inauguración. Derecha: Monumento hoy luego de una restauración fallida de los brazos y parte de la cara del “héroe de los dos mundos”.

Parte de la cobertura mediática del evento fue realizada por José Marostica10, precursor de la fotografía platense. La obra de los Marostica no sólo tiene valor artístico, sino también patrimonial: sus fotografías constituyen una memoria visual temprana de territorios en proceso de fundación y consolidación.

 Fotografía tomada por José Marostica dos semanas antes de la fundación de Villa Garibaldi. Sobre la derecha una barbería y El Garibaldino, la imprenta El Garibaldino, periódico bisemanario, gratuito y bilingüe (en español e italiano), vio la luz el domingo 20 de febrero de 1888 con un objetivo puntual: difundir y promover la fundación de Villa Garibaldi.

Fuente de agua de la plaza Garibaldi y el Gran Hotel Mazzini11 de fondo.

La Prensa publicaba el 17 de abril de 1888: “El domingo tomó el carácter de una verdadera fiesta: el remate de terrenos en Villa Garibaldi. Más de doscientos carruajes y treinta carros salieron de esta ciudad en procesión, atestados materialmente de gente. Se notaban muchas familias”. Señalaba además: “a los pies del monumento se sirvió un asado con cuero, donde asistieron la mayoría de residentes italianos, haciéndose nuevos anuncios como la apertura de una escuela”.

La crisis de 1890, desatada por el colapso bursátil derivó en una inflación descontrolada, quiebras y la caída de Juárez Celman. La Plata, aún en consolidación, sufrió también el impacto. En Villa Garibaldi, con la paralización de las obras y la falta de trabajo, la mayoría de los compradores dejaron de pagar como en otros fraccionamientos de la misma época.

Desaparecieron “La Industrial”, “La Cruz Roja”, el “Banco Constructor”, “La Territorial”,  y “en algunos casos sus integrantes se fueron del país, otros soportaron la humillación de la bancarrota. Desde ese entonces, la Villa Garibaldi comenzó un ciclo de refundaciones paulatinas hasta nuestros días. 

A la izquierda, la primera capilla de Villa Garibaldi ubicada en la plaza y derrumbada tras el abandono del proyecto urbano. En el centro, la capilla San Pedro en su ubicación actual sobre calle 22. Inaugurada en 1900, es el templo más antiguo de la región y su edificio fue declarado de interés histórico provincial en 1998. A la derecha, San Pedro hoy, uno de los grandes hitos culturales de la zona sostenido en gran parte por sus párrocos y fieles.

Arroyo El Pescado fotografiado desde el aire a principio de los 90 por José Luis Mac Loughlin.  El Pescado es un de los curso de agua de PBA 

Cartografía borgeana

Si (como afirma el griego en el Cratilo) el nombre es arquetipo de la cosa en las letras de ‘rosa’ está la rosa y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’. Jorge Luis Borges, El Golem.

La valorización de los saberes locales desplaza la supremacía del conocimiento científico, de la relación objetiva del conocimiento y su pretensión de universalidad, hacia los saberes arraigados en las condiciones ecológicas del desarrollo de las culturas, en las formas culturales de habitar un territorio y en el sentido existencial del ser cultural. Enrique Leff, Diálogo de saberes, saberes locales y racionalidad ambiental en la construcción social de la sustentabilidad.

Para el que mira sin ver la tierra es tierra nomás. Nada le dice la pampa, ni el arroyo, ni el sauzal. Atahualpa Yupanqui, Para el que mira sin ver.

El espacio es una relación, no un espacio12. Es el resultado de las tensiones sociales, políticas, económicas y culturales que se tejen en él. No existe independientemente de las personas ni de lo que hacen, piensan o proyectan. El espacio es una manifestación concreta de relaciones de poder, de disputas, de resistencias, y también de imaginarios.

En este sentido, los imaginarios no sólo nombran el mundo: lo hacen posible. Los múltiples sentidos asignados a un mismo fenómeno (muchas veces contrapuestos) permiten que cada comunidad se apropie de ellos según sus necesidades. Las utopías son representaciones de los imaginarios sociales y Giuseppe Garibaldi es un claro ejemplo. Personaje de contornos difusos, absorbido por el mito y reinventado por cada época y en cada contexto, condensa en su figura al líder, el corsario, el libertador, el fundador, el aventurero, el político, el general, el gaucho, el cowboy, el mosquetero, el galán. Su potencia simbólica radica precisamente en esa ambigüedad fértil, capaz de activar imaginarios populares sobre la emancipación, la rebeldía, la virilidad o el sacrificio, según la circunstancia que lo convoque.

Diferentes imaginarios en torno a un mismo fenómeno: Giuseppe Garibaldi.

Giuseppe Garibaldi es sin lugar a dudas una de las figuras más importantes del siglo XIX. Formado como marinero, pasó su juventud en el mar. En Estambul enseñó idiomas. En Brasil peleó en la revolución de los Farrapos y vendió fideos. En el Atlántico Sur atacó barcos mercantes y liberó esclavos. En Montevideo dio clases de matemáticas, comandó la victoria en Costa Brava y fue diputado. En Nueva York trabajó en una fábrica de velas. En Perú trabajó para la marina mercante y comercializó guano con China. Luchó en siete ejércitos, fue detenido y torturado por al menos cinco gobiernos y terminó perseguido por la Italia que ayudó a unificar. No hubo frontera que lo contuviera ni causa justa que no lo reclamara. Hoy su nombre está grabado en plazas, calles, estatuas y estaciones de Montevideo a Taganrog, de Australia a Brasil, de Nueva York a La Habana.

Homenajes a Garibaldi en el resto del mundo. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Nueva York (EEUU), Taganrog (Rusia), Montevideo (Uruguay), Porto Alegre (Brasil), Sofia (Bulgaria), CABA (Argentina), Roma (Itália), Niza (Francia).

Garibaldi encarnó como pocos al héroe romántico del siglo XIX: su lucha por las causas nacionales, su carisma y su liderazgo lo convirtieron en símbolo universal de independencia y libertad. Esa figura inspiró a los inmigrantes italianos que fundaron esta localidad. Provenientes de una tradición rural, aspiraban a un pedazo de tierra donde levantar su vivienda con lo que tuvieran a mano y cultivar su alimento. En la imagen totémica de Giuseppe Garibaldi no vieron solo una leyenda, sino un motivo: el de una comunidad libre, soberana y en armonía con la tierra.

Hoy esa tradición continúa en gran parte de quienes habitan Villa Garibaldi. Y ese territorio invisible para muchos, afortunadamente es visible para otros. Organizaciones vecinales, ambientales, religiosas, culturales y del ámbito académico o científico, defienden cotidianamente el patrimonio natural, cultural y simbólico de Villa Garibaldi, generando nuevas narrativas, nuevos saberes, promoviendo nuevos espacios de aprendizaje y nuevas formas de organización social y territorial. 

4to Festival por el humedal del Arroyo El Pescado (2025). Fotos @natalia.herrera.ph

Habitar nuestro salvaje (2025). Actividad organizada por Luciana Lima, Facundo López y Franco Palacios Beltran. Fotos: Pablo Bongiovani @pablobongiovani

Se trata de quienes somos. Del espacio hecho persona, convertido en persona. Comunidad convertida en ámbito: en el espacio nos hacemos y hacemos el espacio.

“La cultura como identidad nos sirve porque nos asigna el repertorio de relatos, símbolos, prácticas que requerimos para “no perdernos”. Y es que la identidad es la lucha por la afirmación de un lugar en el mundo, uno propio, uno en el cual uno siente que pertenece. La identidad es, así, un acto político porque consiste en afirmarse diferente, con necesidades y expectativas propias, con posibilidad de mundos propios; un acto intencionado de construirse un lugar en lo público y en los juegos de poder”. Omar Rincón, 2018.

Porque no se puede ser sin un territorio. No hay identidad que no esté anclada a un suelo, ni futuro posible si no se conquista el derecho a habitar con dignidad. El patrimonio no es solo lo que se hereda, sino también lo que se construye: una forma de habitar, de narrar, de cuidar. Defender el territorio es defender la posibilidad de proyectarse en él, de imaginar un futuro con raíz. Es, en definitiva, ejercer soberanía sobre aquello que nos constituye: la memoria, la identidad y el derecho a seguir haciendo espacio en comunidad.

El territorio no solo se pisa, también se sueña. Y en esa capacidad de imaginarlo propio, comienza toda verdadera emancipación.



















  1. Tras una de sus primeras visitas a la La Plata, en 1885 Sarmiento sostenía maravillado por la transformación de las riberas lacustres en edificios y palacios:  “El espíritu argentino ha venido desde la independencia atesorando nociones sobre edilidad, higiene, ornato y arquitectura civil. Ustedes lo ven en La Plata; es una ciudad ideal, de amplitudes grandiosas, donde antes había estrecheces, dotada de palacios para cada función del organismo; pero plazas, estaciones, avenidas, capitolios, bancos, bibliotecas, tan vastos que se ve que no es para el presente que se construyeron, sino para una generación venidera y una gran ciudad presunta.
    ↩︎
  2. Saraví, G. (2015). Juventudes fragmentadas. Socialización, clase y cultura en la construcción de la desigualdad. México: FLACSO / CIESAS. Pag. 134 ↩︎
  3. Concejo Deliberante de La Plata. (2016). Ordenanza N.º 7888: https://www.laplata.gob.ar:8080/web-central/uploads/archivos/6938304500662504951.pdf 
    ↩︎
  4. Concejo Deliberante de La Plata. (2021). Ordenanza N.º 12140:
    https://www.concejodeliberante.laplata.gob.ar/uploads/digesto/nuevos/digesto/or12500/or12140.pdf
    ↩︎
  5. En realidad el poblado más austral de La Plata es Ignacio Correas, un pueblo rural de aproximadamente 300 habitantes. Su nombre refiere al antiguo propietario de las tierras donde se asentó el poblado. Su fundación oficial se remonta al 15 de mayo de 1887, fecha que coincide con la inauguración del ramal ferroviario que unía La Plata con Magdalena, e incluía una estación en la zona. Esta estación, que formaba parte del Ferrocarril General Roca, fue clausurada en 1980 durante la última dictadura militar.
    ↩︎
  6. La Generación del ’37 fue un movimiento intelectual argentino de mediados del siglo XIX que promovió el abandono de los modos monárquicos heredados de la colonia española y la instauración de una democracia que garantizara los derechos ciudadanos. El nombre alude al año 1837, cuando se fundó el Salón Literario, espacio común de la mayoría de sus miembros. Entre sus principales referentes se destacan Domingo Faustino Sarmiento, Juan María Gutiérrez, Esteban Echeverría y Juan Bautista Alberdi. 
    ↩︎
  7. La Joven Italia (Giovine Italia o Giovane Italia) fue una asociación política instituida en Marsella en julio de 1831 por Giuseppe Mazzini, cuyo fin era conseguir la independencia de Italia y la reforma social, siguiendo los principios de libertad, independencia y unidad, eliminando los gobiernos italianos anteriores a la Unificación italiana. Su programa era publicado en un periódico del mismo nombre. La Joven Italia estaba formada por republicanos y demócratas. Uno de sus miembros más destacados fue Giuseppe Garibaldi, un patriota italiano. ↩︎
  8.  José C. Paz (Buenos Aires, 2 de octubre de 1842 – Montecarlo, 10 de marzo de 1912) fue un acaudalado estanciero, periodista, político y diplomático argentino. Fundador del diario La Prensa, se destacó como uno de los principales exponentes de la Generación del Ochenta.
    ↩︎
  9. Abramo Andrea Maria Giovanola, más conocido como Abraham Giovanola, fue un destacado escultor italiano radicado en la ciudad desde 1887. Entre sus obras más conocidas se encuentran la 
    Virgen ubicada en el Asilo Marín, para cuya realización viajó a Italia a buscar el mármol de Carrara con el que fue esculpida. Otra de sus obras es “Primavera”, también en mármol, valuada en 500.000 dólares, que fue robada en 1994. Esta escultura se encontraba en el Zoológico desde 1925. Giovanola falleció en La Plata el 20 de abril de 1921. Su cuerpo yace en el Cementerio de La Plata, en el altar de la bóveda que construyó su hijo Francisco, también escultor.
    ↩︎
  10. Los hermanos Marostica instalaron el primer estudio fotográfico de la Ciudad de La Plata sobre calle 54 e/ 6 y 7 cuando la ciudad comenzaba a edificarse. Ambos llegaron de Italia, pero sus caminos pronto se bifurcaron. Mientras que Luis viajó a La Pampa a retratar sus paisajes y su gente, José se quedó junto al reconocido fotógrafo Tomas Bradley para captar las primeras imágenes de la ciudad en construcción. 
    ↩︎
  11. Giuseppe Mazzini (1805–1872) fue un pensador, activista y político italiano, figura central del Risorgimento y del republicanismo europeo del siglo XIX. Su ideario conjugaba la unidad nacional con los valores de libertad, justicia social y emancipación de los pueblos. Mazzini fue mentor y referente moral para Garibaldi, quien encarnó en la acción armada los principios del primero. Juntos, sus nombres condensan la dimensión política, ética y simbólica de las luchas por la autodeterminación en Italia y más allá.
    ↩︎
  12. Fernando Carrión, “El espacio público es una relación, no un espacio”, en La reinvención del espacio público en la ciudad fragmentada, editado por Patricia Ramírez (Ciudad de México: UNAM, Instituto de Investigaciones Sociales, 2016), pp. 13-47.
    ↩︎
Hernán Suárez Hurevich

15/04/2025

Hernán Suárez Hurevich

Ilustrador y gestor cultural. Diplomado en Ambiente y Cultura FLACSO / UNTREF / CLACSO

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