El reino: Vida y obra de hongos y humanos (2025), de María Eugenia López
Marto Calabrese

A veces nos olvidamos pero, en cada espacio físico que delimitemos sucedió, sucede y está sucediendo de todo. No importa que tan pequeño sea. Terminé de leer uno de los libros publicados por El gato y la caja en este 2025. Lo estuve terminando durante dos semanas, porque no me daba el tiempo, porque lo leía de a ratos en cada momento que podía.

GANODERMA

Es un libro sobre hongos, pero también sobre humanos que se vinculan de manera especial con ellos.  Un objeto de 20 x 14,5 cm. De 216 páginas, pero que contiene un reino. Es un libro sobre cómo los hongos se vinculan con el entorno y sobre cómo nosotros nos vinculamos con ese entorno a través de ellos. Eugenia López relaciona el surgimiento de los libros -ideas, escritura, publicación- con los hongos y sus infinitas conexiones. Una idea, latente durante un tiempo, una persona que la escucha, otras ideas, otros libros, todo como un etéreo sustrato que alimenta una vida que luego se manifestará en texto. Y que dispersará, como esporas, cientos de ideas y vidas nuevas.

Lo que comúnmente llamamos «hongos» es una mínima parte de lo que verdaderamente son. No me alcanzan del todo las palabras para explicarlo en este texto, pero más que un reino, los hongos configuran un pequeño cosmos. La seta es el cuerpo fructífero que solemos ver, pero que es solo una manifestación de un cuerpo que crece de manera invisible y considerablemente mayor.

GEASTRUM

Nunca lo había pensado de esta forma, a los libros, quiero decir. Siempre los pensé  como objetos culturales, pero atravesado por nociones de la literatura, la historia del libro o de la sociología. El libro como un objeto, económico y cultural, en el que solo vemos al autor y al texto. Sin pensar todo el entramado indescriptible de conexiones (mentales, sociales, culturales) que se ramifican incontablemente. Hay una red detrás de los autores, hay una red detrás de la elaboración del objeto (material o digital), hay una red en cada uno de los lectores.

Un libro. 11 tipos de hongos y 12 personas. Bastantes cosas en común. Un libro que se autodefine como ensayo, biografía, enciclopedia, celebración y viaje iniciático. Una aventura estática, podríamos agregar. Es fascinante todo el movimiento que puede darse en un espacio acotado. 

CYTTARIA HARIOTI

Observar la vida y la obra de los hongos nos permite descubrir una perspectiva nueva sobre la vida, sobre la supervivencia, sobre el balance justo que puede crearse en un entorno recíproco que permita a todos los seres satisfacer sus necesidades sin destruir. Entender a la vida en el planeta como una danza geológica de cientos de millones de años, con variantes, expresiones y manifestaciones que mutan en el tiempo y el espacio. Una danza evolutiva entre estas tres enormes manifestaciones de la vida: flora, fauna y «funga».  

Como una parte en esta coreografía ancestral, el humano se ha vinculado de diversas formas con el reino fungi, atravesando la vida y la muerte también. Hay un pequeño porcentaje de hongos que son potencialmente mortales y otro tanto de hongos perjudiciales para la salud. A pesar de ello, el ser humano (y también otros animales) han aprendido a utilizarlos como alimento y como medicina. Incluso, como materia prima para manifestaciones artísticas. Podemos aprender de ellos y utilizarlos para realizar cálculos científicos, como sucede con el Physarum polycephalum, que en un experimento logró trazar una serie de conexiones para alcanzar su comida de una manera tan compleja como el diagrama ferroviario de Tokio tan solo en 36 horas. Su capacidad intelectual, inexistente (según nuestros parámetros de medición); sin embargo, su capacidad para buscar alimento de manera eficiente, suprema.  

PYCNOPORUS SANGUINEUS

Los hongos también nos enseñan sobre la interconexión. Esporas, micelio, hifas, setas. Ciclos reproductivos y ciclos de vida que pueden durar días, años o décadas, atravesando períodos de latencia que han llegado a durar milenios contenidos en el hielo o en lo profundo del lecho marino. Una forma de pensar en lo que tenemos creciendo en nosotros mismos, para aprender a darle lugar, a alimentarlo para que crezca.

Marto Calabrese

03/02/2026

Marto Calabrese

Doctor y docente de Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y en la Facultad de Artes (UNLP). Se especializó en el área de Lieratura Española y la Historia de la Cultura Impresa, analizando los matices significativos de las diversas ediciones argentinas del Quijote.

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