Basura 0: El compostaje y el reciclado como herramientas para minimizar nuestros residuos
Telmo Palancar

Los residuos que produce el ser humano. La importancia de la separación en origen

El ser humano, como el resto de los seres vivos, produce residuos. Estos residuos son muy diversos en sus características materiales, constitución y degradabilidad. Muchos de ellos son de origen animal y vegetal de relativamente rápida degradabilidad (restos de comida, residuos de parques y jardines, heces de mascotas). Otros son orgánicos pero no tan degradables (papel, cartón, plásticos). Otros son inorgánicos y de muy lenta o nula degradación (metales, vidrios, cerámicos). Algunos revisten peligrosidad para la salud humana y deben ser tratados especialmente (residuos hospitalarios1, pañales). Otros presentan materiales constituyentes muy diversos y variados como los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE2). Esta diversidad en los residuos que generan los humanos complejiza su manipulación y aprovechamiento posterior. No obstante ello, podrían aprovecharse de mejor manera y reducir así el impacto ambiental de los hábitos de consumo.

Se da la paradoja de que el ser humano, si bien se jacta de ser inteligente, es el único de los seres vivos que perjudica su propio ambiente con los residuos que genera. Al estar disociado del ambiente, el ser humano no se preocupa por el daño que genera con sus residuos, sencillamente los acumula y los dispone en una bolsa en la puerta de su casa. Pero el camión recolector que levanta esa bolsa de basura al poco tiempo primero aplastará periódicamente los residuos levantados para que ocupen poco lugar y posteriormente los depositará en un relleno sanitario3, una enorme montaña de residuos.

Camiones descargando los residuos sólidos urbanos en un relleno sanitario. Existen en esta pila un montón de recursos que ya no pueden recuperarse por haberse amalgamado en la compactación de los camiones recolectores.

A esa enorme pila de residuos contribuyen todos los buenos vecinos que sacan la basura en el horario acordado. Los residuos “desaparecen” del campo visual, pero a algún lugar van a parar. A ese lugar van a parar un montón de materiales que podrían haberse recuperado previamente: plásticos, papel y cartón, metales, vidrios (con los que los recicladores urbanos podrían obtener algún ingreso) y también residuos orgánicos con los que se puede obtener compost para enriquecer los suelos e imitar así el proceso beneficioso que se produce en la naturaleza. Como se aprecia en la imagen, los distintos residuos se han conjugado, combinado durante la compresión que realiza el camión recolector y en ese estado es muy difícil poder recuperar algo. Los residuos secos se han manchado con residuos orgánicos y ahora están sucios y no se pueden recuperar. Los orgánicos además están contaminados por plásticos, vidrios rotos, escombro, pañales y pilas, y también la recuperación de los mismos para compostar sería muy compleja e imperfecta. Puede verse entonces que la mejor forma de aprovechar al menos parte de los residuos que se generan es “separar en origen”, es decir, en el mismo lugar donde se generan los residuos, ir separándolos al menos en tres recipientes.

Tres recipientes pueden ayudar a separar en origen los residuos. El de la izquierda, para los residuos no aprovechables (bolsa negra), el central para los orgánicos (destinado a la compostera) y el de la derecha para los secos reciclables (destinado a los recicladores urbanos).


Puede verse que con esta lógica de separación se le puede dar una solución importante al problema de la basura reduciendo en un 90% el total de residuos, aprovechándolos y minimizando sustancialmente los gastos de transporte y disposición final. Además, al quitar de la bolsa de basura los elementos orgánicos, que cuando se descomponen de manera anaerobia (sin oxígeno) se pudren y dan mal olor, esta bolsa ya no despedirá olores desagradables y en consecuencia no será atractiva para perros, moscas, cucarachas, etc., no representando un problema acuciante la no recolección de residuos en alguna situación particular.

En el siguiente gráfico se observa la proporción típica de los RSU (Residuos sólidos urbanos) en Argentina. Si bien la composición va a verse modificada en muchos aspectos en función de los ingresos de los habitantes, el lugar donde viven (casa con parque, departamento) y el lugar geográfico (CABA, Conurbano, interior), puede verse que en términos generales la mitad de los residuos son orgánicos biodegradables (mediante compostaje). Entre los secos sobresale el papel y cartón, seguido por el plástico y en menor medida vidrio y metales. Debajo de las referencias puede verse el rango de variación de estos incisos (el orgánico puede ser ±10% de ese 50%, es decir, entre 40 y 60% según lugar, poder de compra, etc.). Hay un 12% de residuos que no son reciclables ni compostables que tendrán como destino el relleno sanitario. Pero la reducción que se puede lograr de los residuos compostando y reciclando es significativa.

Proporción Típica estimada de los RSU en Argentina. La mitad de los residuos son orgánicos biodegradables (compostables), los secos son aproximadamente el 40%. Atacando estos dos rubros se puede  reducir en un 90% los residuos que se emiten. Fuente: Secretaría de ambiente y Desarrollo Sustentable, página oficial del Observatorio Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU).

La inmovilización de los orgánicos mediante compostaje

Se recomienda que los residuos orgánicos sean inmovilizados en el lugar donde se producen y allí mismo compostados y transformados en un producto estable que se puede agregar a los suelos de jardines, quintas y macetas beneficiando a las plantas que allí se producen con sus nutrientes y con la mejora de las propiedades físicas del suelo que proporciona la materia orgánica.

Al quitar de la basura emitida los orgánicos, se reducen los residuos en un 50%, la bolsa de residuos no tendrá mal olor porque no estarán los elementos que se pudren, los kilos de basura a transportarse serán la mitad (o menos aún si también se reciclan los secos), el relleno sanitario durará más tiempo sin colapsarse, y en el relleno sanitario no se producirá metano4 por descomposición de los orgánicos sino que se producirá CO2 por respiración aeróbica en la compostera. Luego de 6 a 8 meses los residuos se habrán transformado en compost y ya se podrán cosechar para almacenar o agregar a los suelos.

Todos los seres vivos, cuando mueren, son atacados por descomponedores presentes en el ambiente que utilizan los nutrientes de estos residuos para sus ciclos de vida y los respiran parcialmente. Parte de los residuos orgánicos se transforma en CO2 y otra parte queda formando un material estable, orgánico, denominado compost que representa un “humus” joven. Completada la degradación y descomposición, el material será similar a una “tierra” negra. En la siguiente imagen se aprecian los pasos evolutivos de la oxidación (descomposición) de una banana. El material se va ennegreciendo por las transformaciones recibidas durante el proceso. Finalmente, luego de un tiempo solo quedará como residuo un material negro, con aspecto de tierra denominado compost. El residuo orgánico habrá perdido entidad, ya no se reconoce en el mismo el material original.

Banana que con el tiempo, por acción de los descomponedores se oxida y se transforma en material orgánico estable (compost). Durante el proceso hay una oxidación, y el sustrato se va ennegreciendo y va perdiendo su forma y características originales (pierde entidad).

En el siguiente bloque de imágenes, a la izquierda, se aprecian los posibles caminos a seguir con los residuos orgánicos. Arrojarlos a la basura común y que terminen en un relleno sanitario hará que la bolsa de basura tenga mal olor, sean importantes los gastos de transporte de los residuos y el relleno colapse de forma temprana y también tenga mal olor por la pudrición de los orgánicos. En todo el camino de los residuos habrá mal olor y esto atraerá a vectores de enfermedades ocasionando problemas de salud. Además, esto representa un recorrido lineal de los recursos. Se extrae de un lugar (campo) y se tira siempre en el mismo lugar (relleno) agotando los recursos y la capacidad del relleno sanitario. Si los residuos orgánicos se separan en origen y se compostan allí mismo, no será necesario transportarlos, la transformación aeróbica evitará malos olores reduciendo problemas de salud. Luego de un tiempo se obtiene compost que se puede aplicar a la huerta y de allí obtener nuevos alimentos que darán residuos que se transformarán en compost. Puede verse aquí un recorrido circular de los recursos (economía circular5), más sustentable, con menos demanda del ambiente y menos emisión de residuos contaminantes.

A la derecha, puede apreciarse que se pueden compostar no solo los residuos de la cocina sino también los del jardín que en casas con lotes importantes suelen ser muy abundantes y en ciertas magnitudes ameritan un compostaje por separado por el importante volumen, capaz de colapsar una compostera más acotada, destinada al material de la cocina. Puede prevenirse también la formación de residuos de jardín, cortando el pasto sin juntarlo (quitando la bolsa recolectora). De esta manera, al quedar sobre la superficie del suelo, el pasto se va descomponiendo rápidamente evitando generar grandes pilas. En el proceso de compostaje se dará una oxidación de la materia orgánica y buena parte del material original se transformará en CO2 y agua. A causa de esto, siempre el compost que se coseche será una fracción sustancialmente inferior al material original vertido. La reducción puede variar con el material y el tiempo, pero será al menos del 50%.

Izquierda: Posibles alternativas para los restos orgánicos, relleno sanitario o compotera. Derecha: residuos orgánicos de la cocina y el jardín pueden compostarse. En el proceso se producirá una importante reducción del volumen original

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  1. También llamados residuos patogénicos. En la Provincia de Buenos Aires su tratamiento, manipuleo, transporte y disposición final están regulados por la Ley 11.347, sancionada en 1992, que los define como desechos sólidos, semisólidos, líquidos o gaseosos con toxicidad o actividad biológica capaces de afectar a los seres vivos, generados en la atención de pacientes o en investigación y producción de elementos biológicos. La ley fue reglamentada por el Decreto N.º 450/94. ↩︎
  2. Sigla de “Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos”: dispositivos en desuso que funcionan a batería, pila o conexión eléctrica (computadoras, celulares, electrodomésticos, etc.). En la Provincia de Buenos Aires su gestión está regulada por la Ley 14.321, que establece pautas, obligaciones y responsabilidades para la gestión sustentable de estos residuos en todo el territorio provincial. A nivel nacional, aún no existe una ley específica vigente: hay varios proyectos de ley de presupuestos mínimos para la gestión de RAEE en trámite en el Senado, pero ninguno fue aprobado todavía. ↩︎
  3. Relleno sanitario: sitio de disposición final de residuos diseñado y operado bajo normas técnicas (impermeabilización de base, compactación por capas, cobertura periódica con tierra, control de líquidos lixiviados y gases) para minimizar el impacto ambiental y sanitario. Se diferencia del basural a cielo abierto, que carece de estos controles. En Argentina, su marco regulatorio surge de la Ley N.º 25.916 de Gestión Integral de Residuos Domiciliarios, que establece los presupuestos mínimos de protección ambiental para todas las etapas del proceso —generación, disposición inicial, recolección, transferencia, transporte, tratamiento y disposición final—, reglamentada por el Decreto 779/2022, que fija una jerarquía de opciones a respetar: prevención o minimización, reutilización, recupero, tratamiento y, como última instancia, disposición final. ↩︎
  4. El metano tiene un potencial de calentamiento global (GWP) mucho mayor que el del CO2: según el Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6, 2021), su PCG a 100 años es de aproximadamente 28, lo que significa que una tonelada de metano emitida equivale, en términos de efecto invernadero, a unas 28 toneladas de CO2 en ese horizonte temporal. Por eso evitar su generación en los residuos orgánicos —favoreciendo la descomposición aeróbica (compostaje) sobre la anaeróbica (relleno sanitario)— tiene un impacto climático proporcionalmente mayor al que sugiere el volumen de residuo reducido. ↩︎
  5. Modelo de producción y consumo que busca extender la vida útil de los materiales mediante la reutilización, el reciclaje y la recuperación de recursos, en contraposición al modelo lineal tradicional (“extraer–producir–desechar”). En el caso de los residuos orgánicos, el compostaje cierra ese ciclo: el material vuelve al suelo como nutriente en lugar de terminar en un relleno sanitario. En Argentina, este enfoque está alineado con los principios de gestión integral que establece la Ley Nacional 25.916. ↩︎

Telmo Palancar

21/06/2026

Telmo Palancar

Director del Departamento de Ingeniería Agrícola (UNLP) y Profesor de Mecanización Agraria (UNLP)

Creative Commons CC BY-ND 4.0